Nos habla el Santo Padre

Edición nº 75 - Septiembre 2021

Miremos a la Iglesia como la mira el Espíritu Santo

Volviendo a la Iglesia de hoy, podemos preguntarnos: “¿Qué es lo que nos une, en qué se fundamenta nuestra unidad?”. También entre nosotros existen diferencias, por ejemplo, de opinión, de elección, de sensibilidad. Pero la tentación está siempre en querer defender a capa y espada las propias ideas, considerándolas válidas para todos, y en llevarse bien sólo con aquellos que piensan igual que nosotros. Leer más

Nº 72 – Diciembre 2020

Asumir el drama humano

¿Cuántas veces hemos confundido la unidad con la uniformidad? Y no es lo mismo. O ¿cuántas veces hemos confundido pluralidad con pluralismo? Y no es lo mismo. La uniformidad y el pluralismo no son del espíritu bueno: no vienen del Espíritu Santo. Leer más

Nº 69 - Abril 2020

Reavivar la esperanza

Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras calles y ciudades; [...] Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Leer más

Nº 67 - Septiembre 2019

Los más inocentes e indefensos de todos

Entre estos débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo. Leer más

Nº 66 - Julio 2019

Quien está dispuesto a escuchar tiene libertad

«Hay que recordar que el discernimiento orante requiere partir de una disposición a escuchar: al Señor, a los demás, a la realidad misma que siempre nos desafía de maneras nuevas. Solo quien está dispuesto a escuchar tiene la libertad para renunciar a su propio punto de vista parcial o insuficiente, a sus costumbres, a sus esquemas. Así está realmente disponible para acoger un llamado que rompe sus seguridades pero que lo lleva a una vida mejor, porque no basta que todo vaya bien, que todo esté tranquilo. Dios puede estar ofreciendo algo más, y en nuestra distracción cómoda no lo reconocemos. Leer más