En Portada

Ediciones: Nº 65 - Abril 2019

Sin amontonar reservas

Entrar en el espacio de Dios por un tiempo cada día es dejarle a Él la prioridad en el manejo de nuestra vida: en nuestras decisiones, juicios, tareas y miedos. Se trata de encontrar un tiempo sólo para Dios, en el que se silencie todo lo demás, donde “sólo Dios basta”. Porque Dios es mayor que todo lo que nos rodea, más poderoso que nuestras angustias, más santo que el mejor de nuestros ideales. Porque hay algo que sólo Él puede darnos, y que no está condicionado más que a escucharle con un corazón que entrega todo, confiadamente, a sus manos.

La multiplicación de los panes y los peces, Juan de Herrera el viejo.

Como Jesús, siendo Dios, dedicaba largas horas a rezar al Padre, especialmente en momentos importantes, como al inicio de su misión o antes de la Pasión, así nosotros no podemos actuar cristianamente si no es movidos por su Espíritu. La Palabra de Dios, viva, nos habla hoy. Los misterios de Nuestro Señor nos interpelan hoy. Él está con nosotros “todos los días”, en todas las circunstancias.

San Ignacio nos invita a acercarnos al Evangelio aplicando todos los sentidos. Con la reverencia de quien sabe que está pisando terreno sagrado y siempre desde un rincón discreto, trataremos de ver lo que hacen las personas del misterio al que nos dediquemos, oiremos lo que dicen, percibiremos cuanto les rodea. Así, si vamos a contemplar el misterio de la multiplicación de los panes, podremos ver la multitud extendida en el monte, a los niños, a los hombres, a las mujeres, a los ancianos. Leer más

Ediciones: Nº 64 - Febrero 2019

Renovación de nuestro Boletín

Con el presente ejemplar iniciamos una nueva etapa de Ama y Sirve, el boletín que los Siervos de Jesús publican en España. Después de más de 60 números a lo largo de casi 15 años, renovamos esta modesta publicación. Renovación en el tamaño, ahora de cuatro páginas, y con secciones nuevas y variadas, de lectura ágil y, esperamos, también sustanciosa.

Niños en Honduras leyendo el Boletín

Nuestra intención fundamental es que estas páginas nos edifiquen, según la exhortación de San Pablo: “Que cada uno de nosotros busque agradar al prójimo en lo bueno y para edificación suya” (Rom 15, 2) y “lo que digáis sea bueno, constructivo y oportuno, así hará bien a los que lo oyen” (Ef 4, 29). Esperamos que el Cielo nos haga tomar en serio la advertencia hecha a los corintios: “Mire cada cual cómo construye” (1Cor 3,10).

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