Encuentros Fe Cristiana y Servicio al Mundo

En el año 2020 se cumplieron quince años desde que la Fundación Maior iniciara los Encuentros Fe Cristiana y Servicio al Mundo (EFCSM) y con los que busca: «aportar luz a la vida del cristiano que está en medio del mundo con una tarea concreta, con el convencimiento de que se puede vivir inmersos en la vida cotidiana sin por ello estar alejados de Dios o de la Iglesia».

La metodología, sencilla y cercana, se ha mantenido durante los Encuentros. Tres ponencias con preguntas al final y una mesa redonda. Para terminar, un Acto Cultural, que ayuda a la contemplación de la belleza, que despierta en el hombre el gusto y la fascinación por el arte, la literatura, la música. Además, participan ponentes y asistentes de distintos países (Alemania, Francia, Italia, Suiza, México, Colombia, etc.), por lo que las pausas para los descansos son muy apreciadas como lugar de encuentro y tiempo para compartir reflexiones.

Las conferencias han tratado muy diferentes temas y libros, de autores de la talla de H. U. von Balthasar, A. von Speyr, Benedicto XVI o H. de Lubac. O de grandes figuras como Dostoyevsky, Ch. Péguy, M. Dêlbrel, J. R. R. Tolkien, entre otros muchos. El objetivo es acercar de forma pedagógica la profundidad del pensamiento con el que estos autores abordan cuestiones de la vida de fe, del laico en el mundo o de la cultura cristiana.

Mesa redonda de cuatro componentes y la presentadora de pie.
Ponencia del Encuentro 2018

Títulos como Esperanza en la misión cristiana, Sólo el amor es digno de fe, Confesión y Misericordia, ¿Quién es cristiano?, La verdad del mundo, o El cristiano y la angustia han permitido realizar un recorrido enriquecedor: el laico bajo distintas miradas, el hombre y su relación con la esperanza cristiana, la fe y el amor en el seguimiento a Cristo, el cristiano ante su misión, etc. Sofía R., asistente a varios EFCSM, nos escribía tras volver de uno de ellos: «No sabéis lo que significa oír hablar en directo a sacerdotes y laicos acerca del Dios inefable, vivo y verdadero que nos crea y recrea en cada instante y para el que hemos nacido y sido hechos. Decía el entonces cardenal Ratzinger que “Balthasar quería abrir a los hombres a la palabra viva, para que, sanando los ojos de sus corazones pudieran ver a Dios”. Creo que el Encuentro es una magnífica oportunidad para que eso ocurra». Javier M., ponente y asistente, comenta: «Vivir es constantemente preguntarse el porqué de las cosas y resulta consolador ver cómo otras personas han encontrado en la fe muchas respuestas que no vienen de la reflexión del hombre sino de la palabra de Dios tal y como ha sido revelada y custodiada por la Iglesia».

En una entrevista de radio sobre los EFCSM, Irene Martín (Directora de la Fundación Maior) declaró: «Los temas y autores que presentamos tienen horizontes muy amplios, nos conducen a otros muchos que nos abren a la belleza que nos acerca al Cielo. Con los Encuentros queremos ayudar a descubrir la belleza divina de este mundo, “hallar a Dios en todas las cosas, y todas en Él”, según San Ignacio. Viendo el mundo con sus ojos podremos encontrar el discernimiento que nos indique qué hacer, cómo ayudar de manera fecunda, cómo servir según la voluntad de Dios. Los cristianos vivimos en medio del mundo: la Fundación quiere aportar una ayuda para esa vida».

Varios actores dando gracias una vez finalizada la obra de teatro. Se encuentran de pie.
Acto cultural Encuentro 2017

El acto cultural ha contado con variedad de disciplinas artísticas que muestran la belleza divina. Como recuerda el filósofo C. Bruaire: «crear no tiene sentido humano más que por la obra que testimonia que algo en el hombre sobrepasa infinitamente al hombre (…) Esta obra es, ha sido y será la obra de arte». Hemos disfrutado de música con conciertos de piano y conjuntos de cámara, coros o declamaciones líricas, y de un buen número de representaciones de teatro de autores tan diferentes como Calderón de la Barca, Chéjov, Thornton Wilder o Shakespeare, entre otros. Como nos recordaba san Juan Pablo II: «Belleza que, como la verdad, pone alegría en el corazón; provoca admiración, asombro, del que podrá surgir el entusiasmo para afrontar y superar los desafíos de la vida».

Acudimos a Balthasar para concluir: «La belleza, palabra desinteresada […] en la que nos atrevemos a seguir creyendo».

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